A pesar de los esfuerzos de Argelia por influir en Eslovenia a través de acuerdos energéticos, Liubliana ha reafirmado su compromiso con el proceso político liderado por la ONU en el Sáhara Occidental, destacando la iniciativa de autonomía propuesta por Marruecos como una base seria para una solución duradera.
Durante la visita oficial del presidente argelino Abdelmadjid Tebboune a Liubliana, se firmó una ampliación del contrato entre Sonatrach y Geoplin, con un suministro anual de 500 millones de metros cúbicos. Sin embargo, este acuerdo no influyó en la posición política eslovena.
La presidenta Nataša Pirc Musar reiteró que su país aboga por una solución política en el marco de la ONU, evitando los términos utilizados por Argelia, como “autodeterminación”.
Por su parte, la ministra de Exteriores eslovena, Tanja Fajon, ya había respaldado en abril la propuesta de autonomía marroquí, calificándola de “seria y creíble”, y abogó por una solución negociada aceptada por ambas partes.
El caso refleja el fracaso de los intentos argelinos por politizar los contratos energéticos, frente a una diplomacia europea que prioriza la legalidad internacional y el pragmatismo político.

