En un giro inesperado que agrava la ya frágil relación entre Argelia y Francia, fuentes mediáticas informaron que el embajador argelino en París, recientemente llamado a consulta por su gobierno, ha rechazado regresar a su país y ha decidido quedarse en Francia.
Según diversas fuentes, el diplomático presentó una solicitud de asilo político a las autoridades francesas, una decisión que sorprendió a los círculos oficiales. No obstante, su petición fue rechazada con el argumento de que no se puede ofrecer protección a una persona que hasta hace poco representaba al mismo régimen del que ahora busca desvincularse.
Esta situación deja al exembajador en un limbo legal, ya que ha perdido su estatus diplomático sin contar con una residencia legal alternativa.
También se informó que su familia, que vive con él en Francia, ha optado por no volver a Argelia.
Mientras el Ministerio de Asuntos Exteriores argelino guarda silencio, las relaciones entre Argel y París siguen deteriorándose, con una escalada de medidas diplomáticas recíprocas que han alcanzado un nivel sin precedentes.

