A pesar de los discursos que promueven la recuperación del espacio público en Casablanca, la realidad en zonas como Sidi Belyout revela un panorama preocupante. Varios residentes han apropiado tramos completos de calles, transformándolos en jardines privados, todo bajo la aparente indiferencia de las autoridades locales.
A tan solo unos metros de la sede del distrito, se han bloqueado aceras y pasos peatonales, obligando a los transeúntes a caminar por la calzada, exponiéndose al peligro.
Algunas callejuelas incluso parecen haberse «privatizado», rodeadas por vallas o barreras, en un entorno que sugiere la ausencia total de control o, peor aún, una complicidad silenciosa.
El silencio administrativo frente a esta situación plantea interrogantes sobre el verdadero compromiso de las autoridades. Es imperativo establecer mecanismos eficaces para liberar el espacio público y garantizar una justicia espacial en una ciudad que aspira a ser moderna e inclusiva.

