Las autoridades de Casablanca lograron desmantelar una red criminal dedicada al reciclaje de materiales robados en fábricas ilegales ubicadas principalmente en las zonas de Moulay Rachid-Sidi Othmane y El Harhourine.
Las investigaciones revelaron que estas fábricas operaban fuera de la ley y compraban grandes cantidades de productos plásticos y metálicos robados para reintroducirlos en el mercado. Todo comenzó tras denuncias de comerciantes mayoristas sobre el aumento del robo de cajas de plástico.
La operación pone en evidencia la existencia de una economía paralela alimentada por el crimen, que representa una amenaza directa al tejido económico formal.

