El mundo del fútbol está de luto tras confirmarse el fallecimiento del delantero portugués Diogo Jota, estrella del Liverpool FC, en un accidente de tráfico ocurrido en la madrugada del jueves cerca de Zamora, al noroeste de España. El jugador tenía 28 años.
Jota viajaba junto a su hermano menor, André Jota (26 años), también futbolista. Ambos fallecieron cuando su vehículo se salió de la autopista A-52 a la altura de Cernadilla y se incendió.
Según las autoridades locales, el coche circulaba a gran velocidad antes de perder el control en una curva. A pesar de la rápida intervención de la Guardia Civil y los bomberos, los cuerpos fueron hallados sin vida en el interior del automóvil calcinado.
Se ha abierto una investigación para esclarecer las causas del siniestro.
La tragedia ocurre apenas una semana después de su boda en la ciudad de Oporto, un evento que había compartido emocionado con sus seguidores.
Formado en el Paços de Ferreira, Jota jugó en el FC Porto y en el Wolverhampton, antes de fichar por Liverpool en 2020, donde se convirtió en una pieza clave. Anotó 65 goles en 182 partidos oficiales y recientemente había renovado su contrato.
Con la selección portuguesa, ganó la Liga de Naciones en 2019 y participó en la Eurocopa y el Mundial.
El Liverpool FC lamentó su pérdida con un mensaje oficial: “Diogo fue más que un jugador, fue un ejemplo de profesionalismo y humanidad”.
Cristiano Ronaldo, clubes europeos, y miles de fans se unieron en muestras de cariño. Se improvisaron altares en Anfield y en campos de entrenamiento en Portugal.
La muerte de Diogo Jota representa una pérdida irreparable para el deporte. Un joven humilde, trabajador y brillante, que deja una huella imborrable en el corazón de millones de personas.

