La ciudad de Casablanca está experimentando profundas transformaciones urbanas y económicas que afectan distintos aspectos de la vida cotidiana, y entre los más impactados se encuentran los mercados populares, considerados durante décadas como el alma del comercio y del tejido social local.
En el marco de proyectos de reordenación y rehabilitación, miles de comerciantes se enfrentan hoy a demoliciones y desalojos, lo que ha generado un intenso debate sobre la utilidad real de estas medidas y su repercusión sobre la dignidad y sustento diario de los ciudadanos.
Los mercados informales representan un gran desafío en Casablanca, debido a su caótica organización, la falta de infraestructura adecuada y la ausencia de protección legal para los vendedores, lo que exige una intervención estructural integral por parte de las autoridades locales.
En este contexto, Nabila Rmili, alcaldesa de Casablanca, mantuvo reuniones con representantes de comerciantes para abordar la crisis de los mercados demolidos en Hay Hassani, Lissasfa y Al Oulfa, donde decenas de vendedores protestan por no haber recibido alternativas adecuadas para continuar con sus actividades.
En mayo de 2025, como parte de una campaña para liberar el espacio público, las autoridades de Casablanca-Settat llevaron a cabo la demolición del mercado Dallas, uno de los mercados más antiguos y grandes de la ciudad, con más de 800 puestos y que constituía el sustento económico de cientos de familias.

