Una espantosa tragedia ha sacudido a la localidad de Had Oulad Zbair, en la provincia marroquí de Taza. El cuerpo de una joven médica, que trabajaba en el hospital regional El Ghassani de Fez, fue hallado enterrado y con los miembros seccionados en el jardín de la casa de su esposo.
Todo comenzó cuando el marido, también médico en el mismo centro, denunció la desaparición de su esposa. Pero la investigación reveló datos inquietantes: el teléfono de la víctima fue rastreado hasta una zona rural de Taza y se encontraron rastros de sangre en el coche del esposo, coincidentes con el ADN de la doctora.
Poco después, el esposo abandonó Marruecos rumbo a Francia, lo que hizo saltar todas las alarmas.
Tras un registro con perros entrenados, la policía descubrió el cadáver mutilado y enterrado, con claras señales de violencia extrema, lo que apunta a un asesinato premeditado.
Las autoridades preparan una orden de arresto internacional contra el principal sospechoso. El caso ha conmocionado a la opinión pública y reabre el debate sobre la violencia de género en Marruecos.

