Las autoridades marroquíes han iniciado esta semana la demolición de Douar El Warda, uno de los asentamientos informales más antiguos de Casablanca, como parte de un plan nacional para eliminar viviendas precarias.
Durante décadas, el barrio fue hogar de familias viviendo en condiciones difíciles. Ahora, entre el polvo de las máquinas, se cierra un capítulo de la historia social de la ciudad.
El gobierno asegura haber previsto alternativas habitacionales para los residentes, aunque algunos expresan preocupación por la lentitud en la entrega o la falta de acompañamiento social.
Douar El Warda desaparece del mapa, pero no de la memoria colectiva. Su historia aún vive en quienes lo habitaron.

