En una medida que ha generado una gran polémica, el Comando Norte de EE.UU. anunció que el Departamento de Defensa planea desplegar temporalmente a cerca de 700 Marines en Los Ángeles, en medio de crecientes protestas contra las redadas migratorias federales.
El Segundo Batallón de la Séptima División de Marines, con base en Twentynine Palms, California, fue activado por orden directa del secretario de Defensa Pete Hegseth, en el marco de una operación destinada a proteger instalaciones y propiedades federales, junto con la Guardia Nacional previamente desplegada.
Pero la decisión ha intensificado las tensiones políticas entre la administración del expresidente Donald Trump y el gobierno del estado de California, especialmente después de que Trump pidiera públicamente el arresto del gobernador Gavin Newsom, acusándolo de “no controlar a los alborotadores”.
El gobierno estatal respondió rechazando categóricamente la medida, asegurando que aún no se ha producido ningún despliegue físico de tropas y calificando la acción como inconstitucional y peligrosa. Además, han anunciado que tomarán acciones legales contra el gobierno federal.
El despliegue se produce tras la decisión presidencial de enviar 2000 miembros de la Guardia Nacional durante el fin de semana sin previa coordinación con las autoridades locales, en una maniobra que no tiene precedentes desde hace seis décadas.
Esto reabre el debate sobre los límites del poder federal frente a la autonomía de los estados, y el papel de las fuerzas militares en el territorio nacional, en un momento donde crecen las protestas y la desconfianza ciudadana.

