En Casablanca, capital económica de Marruecos, crece un fenómeno alarmante y silencioso: trabajar sin cobrar. Esta situación afecta a trabajadores de la construcción, la seguridad privada, la restauración y el sector informal.
Muchos empleados afirman haber trabajado semanas o meses sin recibir salario alguno, o cobrando de forma parcial y con gran retraso. Una violación clara de los derechos laborales.
En barrios como Sidi Maarouf o Hay Hassani, obreros denuncian haber sido contratados sin papeles, sin seguridad y sin sueldo. A pesar de la ley, la fiscalización es prácticamente inexistente.
Aunque la legislación marroquí obliga a pagar salarios mensuales, la realidad muestra un sistema débil donde muchos empleadores abusan sin consecuencias.
Organizaciones laborales exigen a las autoridades locales de Casablanca que refuercen las inspecciones laborales, creen canales de denuncia eficaces, y apliquen sanciones ejemplares. En plena preparación para el Mundial 2030, este problema pone en duda la imagen moderna de la ciudad.

